Adolfo Bioy Casares

Adolfo Bioy Casares nació en Buenos Aires en 1914. Se vinculó tempranamente al círculo de la revista Sur. En 1932 conoció a Borges en casa de Victoria Ocampo y también a su hermana, Silvina, quien se convirtió en su esposa en 1940. La estrecha amistad con Borges duró hasta la muerte de este en 1986 y dio origen a una serie de obras escritas en colaboración y firmadas con los seudónimos de Honorio Bustos Domecq, B. Suárez Lynch y Gervasio Montenegro. El mismo año de su boda publicó La invención de Morel, su obra más famosa y un clásico de la literatura contemporánea. En colaboración con su mujer escribió la novela policíaca Los que aman, odian; codirigió con Borges la prestigiosa colección policial El Séptimo Círculo y los tres compaginaron la Antología de la literatura fantástica. Fue ganador del Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y el Premio Cervantes. Se lo distinguió como Miembro de la Legión de Honor de Francia y Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Murió en Buenos Aires en 1999.

 

Adolfo Bioy Casares

  • Puente Alsina

    “¿Te acordás, esa vez que lo llevamos a Puente Alsina y que Mastronardi lo tuteaba y él no comprendía las bromas?”. También Silvina recuerda cuando iban al Puente Alsina: “Durante años nos hemos paseado por uno de los lugares más sucios y lóbregos de Buenos Aires: el puente Alsina. Caminábamos por las calles llenas de barro

  • Editorial Emecé. Alsina 2062

    Fundada en 1939, hacia 1944, en una editorial que al comienzo estaba dedicada a libros gallegos, Bioy y Borges crearon la colección El séptimo círculo, un clásico, un ícono continental de los libros policiales. En el mítico Borges de Bioy se lee tantas veces: “Hoy con Borges estuvimos en Emecé” o, vía correo, cuenta que

  • Confitería del Molino. Rivadavia 1815

    El 14 de junio de 1986, como fue anotado en su diario, Bioy se encontró acá con su hijo Fabián, a quien hasta entonces no había reconocido. Le regaló Un experimento con el tiempo, de J. W. Dunne. Todo un símbolo. Bioy anota que después de haber visto a su hijo fue a almorzar a

  • San José e Hipólito Yrigoyen

    Es mayo de 1976. Bioy está por encontrarse con una amante en esta esquina. Ahí estacionó su auto. Antes fue al cine (Bioy amaba el cine e iba casi a diario) y entonces comienzan las corridas y los disparos. Bioy, siempre algo hipocondríaco, teme agacharse por un dolor que ya tiene en la espalda, y

  • Librería de Alberto Casares. Suipacha 521

    El miércoles 27 de noviembre de 1985 Borges pasó aquí su última tarde. Y por supuesto, en ella, también lo acompañó Bioy. O cambiando las prioridades o primacías: aquí vino Bioy sin saber que venía a despedirse para siempre de su amigo. Al día siguiente Borges partiría a Italia, acompañado de María Kodama. Su salud

  • ILSE. Libertad 555

    Uno de los momentos que más sufrió Bioy en su infancia, fue cuando tuvo que empezar el colegio. Claro que no lo empezaría como todos los niños. No había hecho el colegio primario. O mejor dicho, y como era una costumbre de ciertas familias de la aristocracia, la primaria la había hecho con maestras y

  • Primera casa de Silvina y Bioy. Santa Fe 2606

    La casa estaba en los últimos pisos de este edificio, en un departamento tríplex con pileta y una fabulosa biblioteca. Aquí vivieron entre 1943 y 1953 Bioy y Silvina. Aquí fueron la pareja joven y perfecta, aquí se amaron. También aquí Borges se enamoró de Estela Canto, uno de sus grandes amores imposibles. “Aquel tiempo

  • Cine Gran Splendid. Santa Fe 1860

    Alguna vez Bioy declaró: “Me gustaría que el fin del mundo, si llega, me encuentre en una sala de cine”. Era parte de su rutina, posterior a la siesta, y antes o después de encontrarse con alguna amiga : ir solo al cine. El cine estaba entonces en su imaginación y en su realidad. La avenida

  • Primera casa. Uruguay 1400

    El 15 de septiembre de 1914 nació Bioy, en Uruguay 1400, justo en la esquina. En su diario Descanso de caminantes consigna que había un mendigo en Barrio Norte, el negro Raúl, que lo llamaba por su nombre: Adolfito, le decía, como después le dijeron tantos. Adolfito, tal vez y también, porque era hijo único,

  • Casa de los padres. Quintana 174

    Es la casa de los padres de Bioy, pero no solo eso, porque lo que importa de las casas son sus espíritus y sus recuerdos. Y en esta propiedad, por ejemplo, Bioy y Borges empezaron a escribir juntos. Después de escribir en la estancia de Las flores, la publicidad y el prospecto de un saludable

  • Kiosco de diarios y revistas de Ayacucho y Alvear

    Después de almorzar con Francis Korn, Bioy fue al puesto de diarios de Ayacucho y Alvear a buscar de otro ejemplar de Un experimento con el tiempo, para tenerlo de reserva. Entonces el canillita le dijo en que ese día era un día especial (para Bioy, no habría dudas), y tras dejar un par de

  • Casa de la familia Ocampo. Posadas 1650

    En el libro Palabra de Bioy, es divertido cuando el periodista Sergio López le pregunta si tal o cuál piso del edificio, diseñado en estilo francés por el arquitecto Alejandro Bustillo, pertenecía a la familia Ocampo. Bioy responde: un piso no, el edificio entero. Bioy y Silvina se mudaron a la calle Posadas en el

  • La Biela. Manuel Quintana 596

    En la entrada hoy se ve una mesa con las figuras (dos esculturas del artista Fernando Pugliese) de Borges y Bioy. Los dos están sentados y sonrientes. La mesa 20, fuera o no fuera, como declaró el dueño, era la mesa de Bioy, y si él no iba, no la ocupaba nadie. Ahí almorzaba casi

  • Restaurante Lola. Roberto M. Ortiz 1805

    En sus últimos años Bioy pasó muchos días comiendo en Lola, otro restaurante de Recoleta, pero que por aquellos años era un símbolo de la época. Sin embargo, a Bioy le gustaba comer casi siempre lo mismo, un menú, de hecho, elemental: papa natural y un bife o churrasco. También en Lola se encontraba con

  • Cementerio de la Recoleta. Junín 1760

    Cuando Bioy discutía la decisión final de Borges de morir en Ginebra, se justificaba en una charla de sobremesa donde Borges mismo decía que en verdad daba lo mismo morir en cualquier lado, pero que ya que daba lo mismo, mejor morir en Buenos Aires. Borges, lo quisiera o no, no lo hizo, y murió

  • CEMIC. Las Heras 2900

    Más que un chiste macabro o una mala casualidad, no parece tan improbable para el inconsciente de Bioy haber elegido el 8 de marzo, el Día de la Mujer, para morir. Bioy murió en el CEMIC de Las Heras. Los últimos años los llevó bastante bien, siempre con lucidez, pero con ciertos achaques. “La muerte

  • Scalabrini Ortiz y Las Heras

    “Los muchachos armaron, como todas las noches, la mesa de truco, en ese café de Canning frente a la plaza Las Heras”. En esta frase hay muchas cosas, tantas, justamente, como pueden caber en una frase. Por un lado, podría decirse que aquí comienza la historia de Diario de la guerra del cerdo. Los muchachos,

  • Buenos Aires Lawn Tennis Club. Olleros 1510

    “Solo iría al cielo si me aseguran que allá voy a tener una cancha de tenis”, dijo Bioy. Al cielo, no al infierno. Un escritor genial siempre dice lo mismo, pero piensa lo contrario. Y tiene humor. También lo confirma su biógrafa, Silvia Arias: si se le preguntara a Bioy por sus lugares preferidos en

  • Café Platense. Balbín e Iberá

    “Cuando Larsen le consiguió trabajo en el taller de Lambruschini, Gauna también se fue a Saavedra y alquiló, a medias con su amigo, una pieza a dos cuadras del parque”. El parque es el parque Saavedra. La geografía de El sueño de los héroes, su gran novela, se establece en la primera página: “Los amigos

  • Parque Chas

    De Dormir al sol, Bioy dice nada menos que tal vez sea la obra que justifica toda su obra. Los chismosos y los críticos comentan que la Diana de Dormir al sol está hecha con los peores rasgos de Silvina Ocampo. Pero Bioy también escribe algo más en esa novela: “Sé que algunos dicen que